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Mensaje por Tatsumi Naoka el Mar Mayo 25, 2010 6:08 pm

Cansado, aturdido, perdido… Podía pasarme la tarde completa encerrado en aquella obsoleta habitación rellenando una lista de sinónimos parecidos que hicieran referencia a mi estado actual. Pero no, necesitaba algo más efectivo. ¿Salir? No, no había ningún lugar concreto que necesitase de mi presencia, y la verdad, yo tampoco sentía en aquel momento preferencia por hacer algo de turismo. Tampoco encontraba demasiado sosiego en la lectura. Podía considerar aquella situación como la primera vez que un libro no me resultaba útil. Había optado por la música. Por ello, toda la habitación se hallaba inundada de melodías instrumentales lentas y serenas, procedentes de un discreto reproductor situado en algún sitio inconcreto de aquella habitación. Pero aun así, me era preciso algo más. No podía quedarme tumbado en la cama sintiendo el suave tacto musical sobre mi cuerpo con tanto pensamiento nervioso en mi mente. Y continuar observando el techo en busca de formas incoherentes sobre su pintura desgastada tampoco era una opción viable. Todo ello, había propiciado que ahora me encontrase dando vueltas de forma inquieta por la sala, obstaculizando el equilibrio de los incesantes rayos atardecidos del sol que tímidamente penetraban por el centro de la ventana medio desnuda del lugar.

-Bien, bien, bien… - era todo lo que se me ocurría decirme a mi mismo.

Realmente, no entendía del todo que proceso estaba sufriendo mi personalidad. Y aun menos, el por qué había cambiado tanto en tan poco tiempo. ¿Habría llegado el momento de regresar a los orígenes? No, ni hablar, eso nunca. Sería la última de las últimas opciones que eligiese. Podía darse simplemente el caso de que mi cordura hubiese llegado a su límite o de que nunca lo hubiese alcanzado del todo y ahora me diese cuenta. Empezaba a sentirme como un dios sin rumbo dentro del caos de su propio mundo. Era algo bastante triste de ver... Después de unas veinte vueltas, decidí sentarme delante de mi escritorio, más que nada porque tanto “giro” estaba haciendo su efecto. Ya no sabía si todo era complicado por naturaleza o si era yo el que se empeñaba en hacerlo así. Para el caso, lo mismo daba, la situación seguía siendo la misma. Mis ojos se posaron sobre la impoluta hoja que se situaba sobre aquel cuidado escritorio, enfrente de mí. A su lado, se mantenía algo indignada mi vieja pluma de “escritor”. Lógico, hacía tanto que no la usaba a pesar de llevarla siempre conmigo. La tomé y la examiné por encima. Aquella pluma había sido parte de un regalo que con mucho mimo me hizo en su día mi abuelo. Antes de que se marcharse “a un lugar mejor”, había sido la mejor persona que había estado a mi lado. No iba mentir, le adoraba y estaba seguro de que le habría imitado en todo si el tiempo me lo hubiese permitido. Era curioso, siempre tenía una historia para aliviar la rutina diaria de mi infancia. Era experto en encontrar el modo exacto de darle un sentido diferente a las mismas palabras de siempre. Era único. Sí señor, único en su especie. Me sonreí a mi mismo ante aquel planteamiento, y entonces, caí en la cuenta. Mi abuelo tenía la manía de desahogarse escribiendo. Solía hacerse con cualquier soporte que le permitiese escribir en él, y de forma instintiva, le brindaba a su mano la mayor de las libertades. En cuestión de minutos, era capaz de formular un texto lleno de ideas coherentes e interesantes. Cuando lo terminaba en su conjunto, lo leía en voz alta y a continuación, rompía la hoja en cientos de trocitos. Luego, los lanzaba al aire, suspiraba profundamente y volvía a sonreír como de costumbre. Era digno de admiración verle en uno de aquellos momentos. Yo nunca había escrito con ese fin, y me preguntaba si aquella técnica funcionaría conmigo.

-Bueno, todo es probar, ¿no?

Desvistiendo a la pluma, deje caer su punta descubierta sobre la superficie de la hoja. Cerré los ojos unos breves instantes y respiré pesadamente. Y sin más, escribí y escribí nerviosamente algo que parecía una carta a mi mismo...

Spoiler:

Hoy, no toca juzgarse...

Hoy, para variar, comenzaré haciéndolo bien. Hoy, no voy a pensar en ti, no voy a cuestionarme nada de lo que sé ni de lo que soy. Hoy, me pararé para mirarme una vez más y fijarme que siempre hay un final. Hoy, no daré lecciones a los demás, sólo me limitaré a observar. No intentaré cambiar el mundo con mis manos, luchar por causas perdidas o buscar el sentido a lo irracional. Hoy, no sentiré pena alguna o miedo ante lo desconocido. No necesitaré de palabras cálidas que calmen la curiosidad de un alma errante. Hoy, no provocaré la oportunidad de hacerme entender ante el público que me rodea. No mentiré sobre intenciones o locuras. Hoy, no ocultaré mi rostro ante lo vivido o deseado. Seguiré caminando sin prisa por el descampado alejado de la ruta principal, maravillado ante la simpleza que se niega a no perdurar en el transcurso del tiempo. Hoy, no me perderé en el ciclo emocional de la existencia. No preguntaré por razones que impliquen de entendimientos complicados. Hoy, no me repetiré la misma idea una y otra vez para convencerme de que puede ser, y ocultaré las ganas de comprender que las ataduras no entienden de razones, si no de cuestiones abstractas. Hoy, no viviré ni por ti, ni por mí. Sólo mantendré la llama como señal de agradecimiento a lo concebido aleatoriamente. No mediré la importancia de mis actos o preveré consecuencia alguna. Dejaré fluir a la naturaleza sin que desfallezca mi entereza. Hoy, no hablaré de más. No quiero ver si mis palabras merecen la pena o crean acciones adversas. Hoy, no quiero tratar con tu espíritu, ni con tu reflejo. Romperé ese espejo para evitar mantenerte en mi recuerdo, seré constante en mi esfuerzo y abandonaré la trinchera sin remedio. Hoy, acabará mi guerra, mi sueño. Marcaré el momento en el que decidí tomar ventaja de los hechos y hallaré el modo de ser más que una ilusión abandonada a la deriva de unas aguas incomprendidas. Hoy, no volveré a mirarte con aquellos ojos, ni a suplicarte atención alguna. Volaré lejos, hasta donde el cielo y el infierno son la misma cosa, sin dejar de soñar despierto. Y cuando la calma haya sido encontrada, entonces, el motivo nacerá de la esperanza. Y en el día de hoy sólo habrá templanza. ¿Y mañana? Mañana…

Mañana, ya se verá…

Todo había que decirlo, la sensación de expresar por expresar era sensacional. Y en especial, si la música te permitía encontrar el ritmo adecuado. Cuando me quedé sin palabras y di por finalizada la carta, solté milimétricamente la pluma nuevamente sobre el escritorio. Estaba emocionado por ver el resultado de todo aquello, pero al mismo tiempo, me asustaba oírme a mi mismo.

-…

Suponía que aquello era la parte más difícil de la acción, pero tarde o temprano la llevaría a cabo. Me medio tumbé en el escritorio junto a la carta, mirándola de reojo como un niño travieso, recordando los buenos momentos pasados, preguntándome como irían las cosas allí tras mi huida. No le echaba de menos en exceso, pero no podía obviar quién era y qué me había dado. Era cierto que había estado tentado de llamarle, pero por suerte o por desgracia, al final siempre acababa liado con algo que me hacía olvidarme de ello. Era un alivio en parte, o una buena excusa, bien se mirase. Volví a cerrar los ojos para hacer más patente mi inicio de calma, alargando el momento de romper aquella hoja. Cada nueva melodía emitida hacia surgir un recuerdo más en mi interior. Quizás, tanta nostalgia, unida a la falta prolongada de sueño, estaba generándome una sensación soñolienta que poco a poco iba tomando el control de mi cuerpo, agravada por el ambiente que me rodeaba. Se podía considerar que primero mi dueño fue la escritura y luego, el propio Morfeo, en aquella tarde sentimentalmente apocalíptica.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Dom Mayo 30, 2010 10:15 am

Problemas, ese debía ser su segundo nombre desde que había puesto un pie en el instituto. Si bien, su vida mas había sido completamente tranquila en ningún sentido, los problemas que ahora le aquejaban eran diferentes, pertenecientes a una naturaleza a la cual nunca se había enfrentado antes. En la buena época todo se limitaba a ¿Podré terminar este encargo a tiempo?¿Descubrirán los del taller que he vuelto a quemar las soldaduras y tuve que cambiarlas por otra en ultimo momento? De tan solo recordarlo no podía evitar reír para sus adentro anhelando muy por dentro que ojala aquellas memorias no fueran tan lejanas y estuvieran tan fuera de alcance.

Estaba desorientado como nunca, y lo más curioso es que en el día no había pasado nada fuera de lo común. Todo iba a pedir de boca, buenos envíos, generosas pagas, su familiares estaban cada vez menos al corriente de que hacia o de su propia ubicación, nada de enfrentamientos en semanas, heridas y por sobre todo sangre. No podía ser mejor, y sin embargo bastaba con posar la cabeza en la almohada para que esas atormentantes pesadillas lo asaltaran quitándole el sueño, como siempre. No había sufrido una crisis ya desde hacia tiempo y ahora que iba todo tan bien ¿Por qué esto le asaltaba de repente? ¿Acaso al vida de un fabricante de armas no podía ser algo mas tranquila? Había intentado de todo, practicar a las afueras del bosque, leer un rato aquellos relatos góticos de terror que tanto le fascinaba, aprovechar la soledad del salón de música e intentar maniobrar algo con el violín; pasatiempo que prácticamente todos desconocían por suerte según el, que a la final se había llevado y aun lo cargaba en la mano dentro de su maletín. Las cargas de adrenalina no venían mal siempre pero, por favor, necesitaba un respiro. Uno que no fuera provocado por un exceso de Vodka o cócteles bien recargados en algún bar de la ciudad.

Y sin duda no se le había ocurrido mejor manera para controlar su ansiedad que dirigirse precisamente a la boca del lobo, cruzando el pasillo de profesores como un criminal escapando de la autoridad hacia un escape poco seguro. El sabía como colmarle la paciencia, como hacer que su cordura flaqueara con una facilidad abrumadora y por sobretodo no podía contenerse a las peligrosas invitaciones que este le ofrecía si no es que todo terminaba en un arrinconamiento psicológico que lo dejaba completamente desarmado. No comprendía su habilidad ni en que se basaba, pero la tenia y aun teniendo eso en cuenta ya estaba parado frente a su puerta, sintiéndose algo tonto permaneció frente a la puerta unos instantes. Pensando en una buena excusa para justificar su presencia en esa habitación o “necesitar” la presencia de esa persona.

“No tienes nada que hacer allí” Pensaba repetidamente intentando convencerse así mismo de no tocar la puerta aun cuando su mano ya de hallaba extendida en dirección a esta. De todas las personas en ese lugar, le costaba aun entender por que siempre terminaba acudiendo a el. Quizás por que fuera el único adulto propiamente dicho que se había propuesto a intervenir tanto en su vida, aunque al inicio fuera de una manera tan poco beneficiosa para los dos, dependiendo de donde se le mirara. Odiaba sentirse como un niño en su presencia y de alguna manera, sin hacer nada terminaba consiguiéndolo. Le inquietaba pensar que quizás se estuviera volviendo algún tipo de dependencia pero…a la final, de todos modos jamás optaría por aceptar tal planteamiento.

Exhalando un suspiro, finalmente golpeo la puerta, pidiendo por una ínfima parte que no le contestara o que lo corriera apenas lo viera parado en la puerta, que sin duda era lo mas probable que pasaría.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Lun Mayo 31, 2010 12:48 am

Relativamente curioso fue el proceso que se dio en mí. Mi mente que se había tornado en una oscuridad absoluta, donde pensamientos y recuerdos estaban vetados, se vio afligida por el sonido agudo de algo que no supo reconocer en primera instancia. Mis ojos se fueron abriendo lentamente con cierta resignación enfrentándose a la luz ambiental de la habitación, la cual había sufrido ligeras variaciones dado el transcurso del tiempo emitido. Me preguntaba a mi mismo, acompañado ahora de un silencio habitual, cuánto tiempo llevaba dormido sobre ese viejo escritorio junto a aquella carta aun por romper. Efectivamente, aun seguía allí, aquel maldito trozo de papel lleno de palabras significativas unidas a la sombra de determinadas figuras. Y es que, a veces, las metas más sencillas resultaban ser las más difíciles de alcanzar, ya fuese por una causa o por otra. La verdad era que no siempre el camino recto era el más indicado para llegar a nuestro destino personal.

Me reincorporé, volviendo a adoptar una postura más formal sobre la silla, embriagado aun por esa agradable sensación de ensoñamiento que uno es capaz de experimentar nada más despertarse de un mínimo o máximo tiempo de pernoctación. Me quité las gafas y las solté sobre el escritorio para facilitarme a mi mismo el “masaje” ocular que me ayudaría a espabilarme un poco más. Y fue en ese preciso momento cuando el mismo sonido que había retumbado en mi mente segundos anteriores, se estaba dando a conocer de nuevo. Aunque estaba vez la diferencia residía en que mi básica inteligencia había sido capaz de reconocer la procedencia de éste.

-¿La puerta…?

A veces, tenía la estúpida manía de hacerme preguntas a mi mismo, cuya respuesta ya se daba por entendida, en voz alta y en la soledad de cualquier instante. Me levanté seguidamente de la silla, dejándola alejada a escasos centímetros de su pareja amueblada. Tomé mis “preciadas” gafas y las examiné por encima, al tiempo que me dirigía con pasos cortos y lentos hacia la puerta. Por lo general, nadie venía a buscarme a mi propia habitación, a excepción del cartero, pero solía hacerlo con muy poca frecuencia y sólo cuando tenía que entregarme algún paquete de índole personal, y sus entregas eran diurnas. Así que no, no tenía ni idea de quién estaba pidiendo mi “atención”. Me coloqué las gafas adecuadamente y me afiancé la camisa para mantener el tipo de siempre. Posé la mano sobre el pomo y lo giré lo suficiente como para abrir la puerta sin más preámbulos.

-Soleigh…

He ahí la persona que llamaba. Toda una sorpresa, sin duda. Y un claro ejemplo de que algo ocurría. Lo recorrí visualmente con una expresión relajada para luego hacerle un gesto conciso con mi mano libre, invitándole a entrar. Algo me predecía que era lo correcto.

-Pase, por favor…

Aun sujetando la puerta, me retiré para dejarle espacio suficiente, esperando algún tipo de reacción.


Última edición por Tatsumi Naoka el Mar Jun 01, 2010 1:57 am, editado 1 vez
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Lun Mayo 31, 2010 9:41 am

Habría jurado que los últimos golpes habían resonado hasta dentro de su cabeza, a lo mejor el silencio que gobernaba en el pasillo mezclado con su pequeña dosis de nerviosismo estaba consiguiendo de desvariara un poco, y a pesar de lo mucho que lo que había rogado para sus adentros evitar el encuentro muy a pesar de su gran y brillante idea de acudir a el para… ¿pedirle ayuda? Ya era muy tarde para arrepentirse o echar a correr en ultima instancia, ya su falta de cordura y lógica lo habían llevado hasta allí, no valía la pena echarse para atrás, no se dejaba de sorprenderse así la facilidad con que determinadas personas hacían que se comportara casi como una persona completamente diferente a la que solía ser siempre.

Levanto la mirada para encontrarse con la del profesor, aparentemente algo sorprendido por su aparición, dentro de esa leve tensión que comenzaba a serle molesta no pudo evitar notar lo molesto que era ver a mayoría de las personas desde un plano mas bajo, en este caso ese insignificante detalle hacia que su injustificada tensión recayera con mas peso sobre el.

-Buenas…espero no molestar-se limito a decir antes de avanzar para entrar en la habitación sin dirigirle mucho la mirada al otro en dicho proceso, tamborileo los dedos sobre el estuche del violín cayendo en cuenta en ese momento que aun lo cargaba consigo ¿Qué demonios le pasaba ese día? Seria en vano intentar ocultar que lo llevaba o dar una excusa barata que explicara la presencia del instrumento musical enfundado en aquel maletín negro que portaba en las manos. Que graciosa ironía era verse alterado por cargar un vano instrumento de cuerda algo desgastado que preocuparse por las propias armas que siempre llevaba ocultas debajo de la ropa al sentirse algo apenado por su propia sensibilidad artística, “Tsk, estupidas costumbres familiares”.

Vago la vista por la estancia, encontrándose con una habitación modesta y discreta, tenuemente iluminada por la luz del atardecer que se colaba por la ventana, pudo divisar algo parecido a una carta reposar en el escritorio con toda la apariencia de haber sido escrita recientemente, su siempre despierta curiosidad no pudo evitar soltar la interrogante dentro de su mente sobre a quien iría dirigido dicho escrito o en si que podía contener, conociendo a su anfitrión como lo conocía.

Opto por tomar asiento en una silla cercana, con exceso de confianza sin darle mucha importancia su propia impetuosidad, dejando caer el estuche a un lado al tiempo que movía inquietamente una de sus piernas comenzando a sentir como su organismo empezaba a exigirle su cantidad diaria de nicotina la cual sin darse cuenta había estado privándose por varios días intentando descubrir si de esa forma el sueño tranquilo volvía a acompañarle todas las noches sin que su mente optara por ponerse creativa y jugarle bromas pesadas trayendo memorias algo vagas como si de una película antigua y desgastada se tratase.

-No duermo desde hace 3 días –dejo salir con la voz seca y algo áspera hundiéndose en la silla, dictando su padecimiento como si le relatara los síntomas de un cuadro viral a un medico de cabecera.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Mar Jun 01, 2010 1:56 am

Ya no era sólo su presencia allí, sino el tono de su voz, su compostura visible, su mirada “esquiva”… Definitivamente, algo no marchaba bien o bueno, no con la normalidad esperada. Y sin más, el muchacho se limitó a entrar y al pasar por mi lado de forma escueta, fui capaz de percatarme de su inusual nerviosismo. Giré mi cabeza para seguir visualmente su figura al tiempo que cerraba la puerta con suavidad. Para, nada más finalizar la acción, caminar nuevamente hasta el escritorio y apoyarme levemente sobre su esqueleto, cruzándome de brazos y observando al otro, que con toda la “tranquilidad” del mundo ya se había buscado un sitio acorde en el entorno de la habitación.

Aun no alcanzaba a comprender el motivo de su actitud, pero cada gesto nuevo que realizaba le delataba aun más. Nerviosismo, inquietud, tensión, necesidad… ¿Qué le estaría rondando por la cabeza a ese alumno tan elemental? Y es que desde que había tenido la oportunidad de dar con él en medio del caos sugerido en aquel particular instituto, no había dejado de analizarle ni un momento. Y cuanto más lo hacía, más interrogantes me encontraba. Un aspecto que resumía mi motivación por continuar con el conocimiento de aquel “sujeto”. No es que me lo tomase como un experimento social o algo por el estilo, sólo era curiosidad personal. Suponía que era el efecto directo que tenía el hecho de haber estado tantos años alejados de la “civilización” en sí. Y menos mal que el chico no tardó en pronunciar palabra alguna porque mi mente ya se había perdido en su mar de hipótesis abstractas y surrealistas.

-¿Tres días?

Automáticamente, mis ojos se tornaron más fijos sobre él. Lo cierto era que yo no poseía la voluntad más idónea para tratar cuestiones de ese tipo. Pero, no iba hacer mención de ello, pues, si él estaba allí para que le ayudase con ese tema de algún modo, no iba a espantarle. Y a lo mejor ese era el motivo real de su aspecto “perdido”, en general. No podía evitar encasillarlo en aquel término tan amplio, era una mala costumbre adoptaba por mi mente. Tras unos segundos silenciosos y reflexivos, me levanté de la mesa antigua y me acerqué hasta él, agachándome a su lado.

-Tres días son muchos…

Tomé el maletín que había a su lado sin omitir mi atrevimiento. Éste era otro detalle que había observado nada más abrir la puerta. La silueta del aquel daba a entender de qué podía tratarse, pero conociendo a su dueño, a saber qué había realmente en su interior y por qué lo llevaba. ¿Demasiado visionado de películas “mafiosas”? Quizás, quizás…

-Incluso para alguien como usted…

No tardé en reincorporarme, maletín en mano, y volver al escritorio sin preguntar la causa de ese desvelo temporal. A veces, las frases obvias no necesitaban de ser dichas en alto para entenderlas. Cuidadosamente, hice un poco de espacio sobre éste y coloqué con cuidado el maletín. Tentaba de abrirlo por segundos, pero, no estaba seguro de hacerlo. Podría tratarse de un objeto personal e íntimo. Y no quería convertir mi curiosidad en una mera muestra de falta de respeto. Así que de espaldas al alumno, intenté examinar la tapa intrigado y algo nostálgico, probando la textura del mismo con una de mis manos.

-Continúe…
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Mar Jun 01, 2010 4:22 am

De tan solo sentarse pudo sentir como di el cansancio lo golpeara de golpe, seguramente eran mas que visibles un gran par de oscuras ojeras decorándole la parte baja de los ojos, y sin embargo su inquietud y nervios continuaban estando mas activos de los normal, comenzó a rebuscar el sus bolsillos el siempre infaltable paquete de cigarros para poder tranquilizar la imperiosa necesidad que su cuerpo le reclamaba, maldiciéndose mentalmente por justamente haberla olvidado en su cuarto aquel día, el hecho de que sus nervios estuvieran haciéndole malas pasadas le estaba comenzando a sacar de quicio.

El constante golpeteo de su pierna aumento la velocidad al ver como el otro levantaba el maletín, sin duda alguna respondiendo inso facto a la curiosidad que guiaba la mayor parte de sus actos, podría haberlo dejado allí pero no, opto por colocarlo precisamente a un lado en el escritorio, si sus sentidos se hubieran encontrado en un estado mas decentes y menos alterados habría jurado que pudo sentir como se le erizaba la nuca de solo verlo tomar el maletín, lo peor del caso es que ya tenia el presentimiento de que lo abriría sin duda después de meditarlo un poco o encontrar algo mejor y mas llamativo en que enfocar su atención.

Por unos escasos segundos tuvo la graciosa idea de advertirle que llevaba una buena carga de material explosivo dentro del maletín extremadamente sensible al tacto y que explotaría si solo intentaban abrirlo, viniendo de el bien podía no ser una broma. O que era una MAC-10 lista para ser entregada y que si descubrían que el paquete había sido abierto anteriormente buscarían al culpable por las huellas que pudo haber dejado en la superficie.

Con cualquiera de ambas opciones la reacción que le seguiría a la respuesta bastaba para tentarlo a decir esa pequeña mentira y a su vez evitar que viera el instrumento de cuerda que aun reposaba en su interior y aun así prefirió ahorrarse la molestia, podía tomarse otro día para jugarle alguna broma pesada solo por mero disfrute.

-Y lo suficiente para mí a decir verdad…-
respondió ante el comentario de el, tres días sin sueño eran más que suficiente para cualquiera, en realidad.

Intento enfocar su mente en el problema que le había provocado perder tantas horas de descanso, una y otra vez se repetían en su mente las mismas imágenes, como si de una secuencia se tratase y siempre de lo mismo, de aquellas cosas que odiaba recordar y admitir que habían pasado, pero sobretodo una borrosa y algo distante como si su propia memoria bloqueara la escena del todo pare evitar que la visualizara de no estar durmiendo, casualmente era lo único que no lograba recordar de todo lo que le asaltaba por las noches, la preocupación por saber que había algo tan terrible que su propia se viera en la necesidad de sellarse por quizás autoprotección le daba suficientes motivos para no querer volver a cerrar los parpados mas nunca.

-Estoy teniendo pesadillas desde hace un tiempo…- el tono de su voz sonó tan tajante al decirlo que casi parecía molesto en admitirlo, el que los sueños dominaran su propio reposo- no se exactamente a que se deben, pero se están volviendo realmente molestas- dijo tallándose los ojos con algo de exasperación mirando entre sus dedos hacia la ventana en donde el cielo mostraba claramente como la rojiza luz del sol se ocultaba poco a poco.

-Y creo que es debido a lo que ambos sabemos que siempre anda mal…
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Miér Jun 02, 2010 3:01 am

Cada palabra emitida por el joven, se resguardaba en mi mente, siendo atendidas con la atención que requerían. Sabía perfectamente de lo que estaba hablando. Su crimen, su locura alterna y oculta, sus instintos más humanos sin dominación personal, su miedo ante el placer descontrolado que podía generarle, su resignación como medio de huída… Era consciente del tema que se me estaba planteando de nuevo. Y al recordar ciertas escenas, que se activaron en mi mente con la intención de molestarme un poco, un escalofrío veloz me recorrió por completo. Para su disimulo terminé apoyando ambas manos sobre el maletín, deslizándolas hacia su apertura con decisión.

-Y seguro que no está aquí para que le cante una nana y le vele fielmente mientras duerme, ¿verdad?

Con el agradable sonido de un “tick” culminó la frase. El maletín estaba abierto y sólo bastaba terminar de levantar la tapa de éste para examinar con profundidad su interior. Y tiempo me faltó para hacerlo. Fue un gesto tímido e inseguro, pero rápido, más de lo esperado.

-Aunque me da que eso ya lo ha intentado usted solo…

Un violín, un hermoso y clásico violín, cuya superficie tallada era exquisita. Tenía que admitir que durante unos segundos me quedé totalmente maravillado observando aquella pieza tan específica. Era curioso, demasiado curioso… De todas las sospechas, que me rondaban, la de que realmente se tratase de un instrumento musical inocente era la última de todas, pero ahora, era la primera en confirmarse. ¿Lo habría robado? ¿Tendría truco? No lo entendía. A lo mejor simplemente era suyo. Menuda ironía entonces, ¿no? Aquellas sensuales manos “obligadas” a realizar armas de destrucción personal, eran capaces también de crear melodías únicas y cautivadoras. Claro, suponiendo que fuese suyo… Pero, pensando más allá del por qué él poseía algo así, me cuestioné la idea de que muchos “artistas” con habilidades tan especiales como aquella, tenían sus manos cubiertas por pecados inconcebibles en cualquier sociedad lógica y racional. Lo que provocaba una doble moral sarcástica: lo monstruoso generando “vida” y satisfacción general, permitiéndose ser un ente indispensable en ese movimiento social.

-Así que no tenemos un motivo exacto, ¿eh? – cerré la tapa, devolviéndole al violín su intimidad original. Tarde o temprano, le preguntaría por él y con seguridad, ya se lo esperaría. – En muchos casos, el inconsciente se activa por motivos sencillos como la aproximación de fechas que tengan que ver con el trauma, o el encuentro de personas u objetos que de un modo u otro se relacionen con ello, o la propia repetición del mismo “crimen”…

Me giré de nuevo para observarle de frente, a pesar de que el otro andaba distraído con la ventana de la habitación. Su aspecto delataba aun más su desesperación por dormir o por calmar su espíritu con alguna respuesta indefinida, y eso que sólo llevaba allí unos cuantos minutos. Caminé unos determinados pasos vagos para volver a situarme delante de él y tomé su mentón con dulzura, “desplazándolo” un poco para que nuestros ojos se encontrasen de forma directa, acortando a sí mismo la gran distancia existente entre ambos.

-Hasta ahora, sólo he conseguido “ayudarle” de un modo. Quizás, podríamos probar algo diferente, menos físico y más psicológico. Y si no funciona, retomaremos el viejo método, digas lo que digas. – hice una breve pausa antes de continuar y aun sin soltarle - ¿Me permitirías vendarte los ojos?
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Miér Jun 02, 2010 10:23 am

No supo definir al momento que había logrado irritarlo lo suficiente como para apartar la mirada por un momento de la ventana con el ceño fruncido, si el agridulce y típico sarcasmo del profesor que sabia que de que en algún momento haría gala, y en efecto no había estado en un error o el hecho de que el ligero clic que sonó a sus espaldas era en efecto el maletín siendo abierto de una vez mostrando el preciado instrumento en su interior, sabia que en algún momento preguntaría por el susodicho.

El hecho de que lo portara y aun más dejarse ver con el era impropio de su persona hasta en los peores momentos, y este si que era realmente un mal momento, lo suficientemente inquietante como para que su necesidad de encontrar alguna solución lo hubiera llevado hasta esa persona que hasta la fecha era el único al tanto de todo lo que envolvía su peculiar problema con la hemofobia, y que sin duda había tenido mas contacto con esa parte suya en todos los sentidos. La había presenciado, e incluso padecido graves consecuencias al enfrentarse a esa monstruosa faceta suya, recordaba cada vivido detalle sin poder evitar desviar sus mirada hasta las palmas de sus manos donde aun eran algo visibles algunas cicatrices de las heridas que habían acarreado sus ultimas crisis.

Seguramente las cicatrices de el también aun serian visibles, llevaba un largo tiempo sin preguntar por ellas quizás por aversión a retomar aquel escabroso tema o por que la respuesta seria un sin mas de afirmar que estaban bien.

Escuchaba atentamente cada palabra dicha por el, no había ningún motivo lógico como los que mencionaba que explicara el por que su subconsciente estuviera reviviendo sus crímenes pasados como si buscaran atormentarle en escarmiento de haberlos cometido, las fechas de todos y cada uno de ellos le eran imposibles de recordar inclusive de los mas graves, su memoria borraba voluntariamente cada dato demasiado revelador del mismo, no había ningún archivo que le ayudase a recordar que época se hacia próxima a cada recuerdo, además de que no seguía una secuencia especifica solo repetía cada macabra hazaña suya en el orden en el que los había cometido, algunas veces saltándose unos y otras no, pero siempre despertaba en el mismo, en el único cuya horrible verdad bastaba para despertarlo abruptamente de su encierro, y apenas al abrir los ojos esta se borraba de su registro tan rápido como había llegado. No se había encontrado con nadie cercano a las victimas, ni siquiera había pasado cerca de los lugares donde habían ocurrido que en su gran mayoría estaban bastante lejos de allí, ni objetos, convivía con armas de todo tipo cada día y eso jamás le había provocado esa reacción antes. Lo único a destacar era el repetido estado de crisis en el que había estado anteriormente, con mucha más frecuencia que las anteriores y lo peor del caso, provocada. Quizás eso podría ser el posible detonante, pero si aquello había representado un positivo avance en su “entrenamiento” para acabar con su problema ¿Por qué esto se presentaba ahora?

No opuso resistencia alguna al sentir como el otro le tomaba del mentón, reduciendo considerablemente la distancia entre los dos, clavo sus orbes verdes en las rojizas del otro sin vacilar, ya estaba acostumbrado a ese tipo de contacto con el y no le molestaba en lo mas minino, parecía un juego entre ambos, un mudo enfrentamiento que solo se manifestaba con algunas indirectas o el lenguaje corporal ,incitante sin llegar a serlo realmente o insinuar segundas intención, por lo menos no la mayor parte del tiempo…

Se alarmo un poco al oír la alternativa que le planteaba a este al sugerir el volver a utilizar el antiguo método que tan desastrosas consecuencias le había traído a los dos, sin duda algún no tenia intenciones de querer repetir lo mismo y menos en aquel espacio tan cerrado en donde habían tan pocas probabilidades de huir.

-No me gustaría tener que recurrir a lo segundo- admitió abiertamente interesándose mas por el posible procedimiento psicológico que le presentaba– No tengo problema con que me vende los ojos, aunque no te interese escucharlo, tengo cierta confianza "ciega" en ti – dijo finalmente, de estar en un mejor animo hubiera hecho una broma al respecto de esa medida que planeaba tomar el profesor, pero dadas las circunstancias solo se limito a sonreírle burlonamente mientras este aun le sujetaba del rostro a tan escasos centímetros del suyo. Se levanto de la silla para proceder a desabrocharse la corbata del uniforme, no tenia duda de que le seria conveniente estar lo mas cómodo posible si era algo mental, seguramente seria mas extenso que sus “sesiones” anteriores, pensó abriéndose también el cuello de la camisa y un par de botones de esta. Además estar vendado de ojos no representaba ningún riesgo para el, no creía que el otro fuera a intentar hacerle o hacerse algún daño, pero en caso de que ocurriese algo su sentido de la audición era mas agudo que el promedio normal antes de que pudiese ocurrir algo no tendría problemas en defenderse.

-Soy todo suyo en ese caso- se coloco de espaldas a el esperando a que le vendaran con la creciente curiosidad de saber que planeaba hacer.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Miér Jun 02, 2010 10:26 pm

-Si no quiere repetir el antiguo método, tendremos que esforzarnos por encontrar algo que nos ayude. Pero la opción de no hacer nada, no es viable. Recuérdelo… - le aclaré de forma directa al alumno, mientras observaba como se preparaba ante mi nueva sugerencia.

No era que la primera idea me apasionase con locura, pero era algo efectivo, consecuente, pero efectivo. Una terapia de choque basada en la aplicación de la brutalidad de la naturaleza humana. Me preguntaba el por qué rechazaba ahora aquella opción, que en su día tanto le había llamado la atención, de esa manera tan concluyente. Lo lógico era que esa actitud saliese de mí y no de él. ¿Qué le asustaba realmente del asunto? Otro enigma que tendría que investigar a mi manera. Si lo analizaba detalladamente, en determinadas ocasiones, aquel muchacho me hacía plantearme el hecho de que fuese profesor de Literatura y no de otra materia más específica, dado los planes que solía ejecutar. Aunque bien verdad era que siempre buscaba un modo u otro de relacionarlo con mi profesión actual. Le había oído mencionar la palabra “confianza”. Otro de esos términos jodidamente relativos que solían crear expectativas innecesarias o malentendidos, generando un lazo sin nudo a la vista y que sólo lo alargaba hasta un final incierto.

-Y no se preocupe. La confianza alumno – profesor, la única existente, no será desaprovechada. No tendrá de que inquietarse. Será un juego psicológico básico. Lo desconocido nos dirá si podemos subir de nivel o si es un fracaso que tenemos que obviar.

Que inoportuna podía ser la frialdad y la distancia entre los seres humanos, ya fuese como sistema de protección para uno mismo, como medida de prevención de riesgos o una clara muestra de advertencia ante engaños. Era tan voluntaria y poco manejable como la vida en sí. Cuando el otro terminó por darse la vuelta, comprendí que estaba listo y que podía comenzar con el “experimento”. Sin saber muy bien cómo, mi actitud se había transformado en completa seriedad. Podía darse por la tensión que provocaba no predecir lo que terminaría dando de sí aquel nuevo encuentro o por la inseguridad de si estaba bien indagar en la mente desconocida de un sujeto con tendencias descontroladas en una situación frágil. Pero, ya poco importaba. El juego debía continuar.

-Bien… Visto que su memoria posee un bloqueo sin identificar, creo que sería recomendable usar una técnica que nos permita acceder de un modo seguro a su subconsciente. No sé si alguna vez ha oído hablar de la “escritura automática”. – me dí la vuelta para acceder a zona baja de mi cama continuando mi discurso. Me agaché y alargué el brazo en la oscuridad de ésta para sacar a la luz un tradicional baúl de madera oscura. – Puede que alguno de los libros ficticios que haya leído lo haya nombrado alguna vez. – me levanté portando el baúl y lo situé sobre la superficie de la cama para abrirlo con mayor facilidad. – En cualquier caso, la “escritura automática” es una práctica muy utilizada en el estudio de la parapsicología y consiste en dejar que el subconsciente hable a través de la mano de la persona sobre un trozo de papel sin que nada afecte a la percepción de ésta y desde de un punto de vista más espiritual. Es un proceso lineal, sencillo a la par que complicado, y requiere de cierta cantidad de concentración y disponibilidad. Nosotros la adaptaremos un poco y lo llamaremos “escritura libre”. – y lo abrí.

El baúl suponía un agradable recuerdo tallado a mano sobre una base tintada de negros y azules. Su interior estaba repleto de cajitas de diferentes colores y tamaños, cada cual aguardando un objeto concreto y de utilidad diferente. Por ello, extraje la única caja mediana plateada del conjunto. Contenía 4 sedosas gasas textiles: una blanca, una negra, una azul y una roja, dobladas con el mayor de los mimos. Sonreí al ver la de color negra, pues, ya había tenido el placer de haberla usado en un contexto muy diferente de aquel. No había ni que decir que en este momento precisaba de la de color rojo. Más que nada porque quería comprobar si aquel color le influiría de algún modo durante el proceso a su “yo” interior. Me hice con ella y dejándolo todo sobre la cama, me posicioné detrás del alumno. Alcé los brazos por los laterales de éste y coloqué con cuidado la gasa sobre sus ojos.

-Lo primero será aumentar la precisión de sus sentidos para liberarle mentalmente un poco.

Y cuando se hallaba perfecta, practiqué un nudo severo pero no dañino. Le tomé sin importancia alguna por los hombros para girarlo y ayudarle a que volviese a sentarse. Y a continuación, me alejé de nuevo para rebuscar en uno de los cajones del escritorio. Necesitaba de un bloc adecuado para la acción.

-Obviaremos la parte de los espíritus, ¿quiere? Y nos centraremos sólo en su persona, que ya es bastante. – bromeé algo seco. - Espero sacar algo con lo que poder avanzar.

Unos segundos bastaron para dar con la caprichosa libreta. Cogí mi mítica pluma y con ambas “armas” listas, retorné hasta la silla para soltar la libreta sobre el regazo del joven y entregarle en mano la estilográfica. Me retiré una distancia prudente hasta alcanzarla la venta, la cual abrí ligeramente para suavizar y relajar mínimamente el ambiente de la habitación. Me crucé de brazos delante de ella, observando de espaldas y de reojo al otro.

-Escuche… Sitúe la punta de la estilográfica sobre el bloc y no mueva su mano hasta que sea su propio subconsciente el que se lo ordene. No queremos ver reflejado sus pensamientos superficiales, ya lo sabe. Imagine que no está en esta habitación, ignore mi presencia y olvídese de sí mismo. No piense, no recuerde, sólo respire y déjese llevar, no se resista ante su barrera. Tómese el tiempo que necesite para ello y cuando considere que ha terminado, avíseme. Primero lo leeré yo, y luego, lo analizaremos juntos. Y de lo ahí partiremos a la siguiente fase. Si en algún momento no se siente capaz de hacerlo, sólo tendrá que levantarse y marcharse. Pero si lo hace, no vuelva. – suspiré algo nervioso. – Empiece…

Ni una palabra más. Silencio y espera ante el paisaje ofrecido a través de aquella simple ventana.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Vie Jun 04, 2010 9:42 am

Escuchaba con atención cada palabra que se le decía, acatando las instrucciones que se le daban y entendiendo completamente lo que se llevaría acabo. Reconoció el concepto de la escritura automática, dentro de sus pocas aficiones aparte del, según el, avergonzante hecho de tocar Vivaldi a escondidas cuando no había la posibilidad que alguien lo encontrase en el solitario salón de música en las horas en que nadie pasaba por ahí, estaba también su atracción por lo paranormal, aunque era mas por un típico interés infantil por lo desconocido. En un mundo en el que todo se basa en pensar rápido y actuar de inmediato en medio de un ambiente en que todo estaba claro y las explicaciones a veces sobraban, era algo estimulante ver de vez en cuando como podían existir cosas ajenas a la explicación científica o el razonamiento lógico, eran hechos que simplemente no se podían describir o explicar. ¿Cómo no podría sentirse atraído por eso?

Conocía la escritura automática como algo muy similar a la conocida Ouija, en el que un espíritu intervenía a través de una persona y escribía un mensaje en papel y lápiz por medio del otro, anteriormente se habían dado casos en los que “espíritus” errantes lograban comunicarse con ciertas personas en particular con facultades de médium y les indicaban que debían escribir. Lo que le desconcertó un poco era el planteamiento de llevar esa técnica con algo que ni siquiera era un ente incorpóreo, si no una parte de su subconsciente se negaba a darle una respuesta para su perdida de memoria temporal con respecto a esa parte de sus pesadillas que parecía ocultar algún tipo de oscuro secreto.

Sonrió un poco notando el color de la fina tela con la que le cegaban la vista, rojo… que particular, quien sabe si pudiera llegar a tener algún tipo reacción esa peculiar elección de profesor, generalmente su “instinto” no despertaba a no ser que viera sangre de verdad correr frente a sus ojos, y mientras en mas grandes cantidades fuera peor era el resultado, pero jamás haría efecto con algo tan superfluo como tela, si ni siquiera funcionaba con videos o fotos.

-No se que estamos buscando exactamente, pero intentare hacer lo que dice- murmuro tomando la pluma entre los dedos de la mano izquierda, balanceándola un poco antes de posarla sobre la superficie del papel sin rozarla.

Ahora venia la parte mas difícil, suspiro cansinamente ante la idea, relajar la mente era algo que en ese momento se le hacia bastante complicado, sumándole a la persona que estaba acompañándole dentro de la habitación no hacia mas que aumentar unos grados mas de su ya creciente intranquilidad. Respiro profundamente intentando relajarse y poner la mente en blanco, destensando cada músculo de su cuerpo dejando solo el control sobre su mano para sostener la pluma. Intento despejar de su mente todos aquellos pensamientos que le atacaban, desde la inquietud por sus pesadillas, su reproche interno por haber traído el violín hasta allí permitiendo que el otro lo viera, y por sobre todo la actitud algo distante del otro. El ultimo detalle le extrañaba un poco, a pesar de que el siempre decidía mantener cierto limite entre las personas con las que trataba el distanciamiento con el era en este momento, casi palpable. Opto por no darle mas vueltas innecesarias al asunto y sacudió su cabeza un poco para liberarse de aquellas ideas, meditando para concentrarse en prácticamente nada en concreto.

Podía escuchar el viento sacudiendo las ramas de los árboles aun estando a distancia de la ventana, seguramente no faltaría mucho tiempo para que se hiciera de noche. Después de un rato aun permanecía en completo silencio con la venda en los ojos esperando a “algo” le indicara que escribir, empezando a sentir la espera algo absurda y sin sentido. Nada le iba a decir que escribir para revelarle mágicamente que era lo que pasaba con su cabeza, era completamente incoherente la mera idea y empezaba a convencerse de eso, al menos en el intento podría relajarse lo suficiente, terminando por quedar dormido sentado antes que el otro se diera cuenta.

Sus mente se quedo en blanco por unos segundos, mientras esperaba y esperaba…”Esto es una perdida de tiempo” pensó apunto de llevarse una mano a la cinta para desatarla e irse de allí.

-Hola… ¿Hasta esto has tenido que llegar por mera curiosidad? Terminaras como el refrán del gato..niño.

….

Escucho esa voz conocida en su mente, de solo percibirla un escalofrió le recorrió espalda erizándole completamente la piel. Ya había sentido eso antes, hace bastante tiempo pero no estando tan despierto y lucido como estaba ahora. Un miedo extraño se apodero de el, haciéndole que le temblara el pulso y su respiración se acelerara, no era el mismo miedo que sentía cuando sus crisis se disparaban, era algo completamente diferente, mas como estar conciente que había algo allí que no debía estar bajo ningún concepto y que sin embargo no sabia donde se encontraba, en que parte, desde donde le hablaba, como una amenaza invisible de la cual no podía defenderse. Intentando calmarse respondiendo a los impulsos que aquella voluntad ajena a la suya enviaba hasta su brazo, conteniendo el deseo de detenerse para evitar ver y descubrir que era lo que es parte suya le estaba ocultando de llegar a ser el responsable de que su memoria estuviera censurada. Lo único que alcanzaba a escuchar aparte de sus pulsaciones y su propia respiración era el correr de la pluma por el papel, intentando definir lo escribía aun cuando estaba haciéndolo con un trazo que definitivamente no el suyo.


Spoiler:
No tiene caso adentrarse en una mente que es un laberinto cuyo único final es una verga cerrada con llave, que ni siquiera tiene la fuerza suficiente para buscarla. Balancearse entre la línea de lo estable y lo inestable es mas entretenido que estar todos los días con la mirada perdida en el azulado cielo que se ve solo por una ventana de vidrio reforzado e imposible de romper, en lugar de estar indagando en rincones oscuros de las memorias de algo que ya se hizo ¿Por qué no buscarle algo mas productivo?

La naturaleza humana es tan predecible que ni siquiera han descubrir, si, ambos, por que ya no solo hay dos presentes en estas cuatro paredes por si alguno no se ha dado cuenta del pequeño juego que conlleva todo esto desde que los primeros pasos comenzaron a resonar en ese pasillo de allá afuera, desesperados por busca de ayuda. Ahí tienen en sus manos la decisión de que hacer, a la final todo tiene un claro motivo de ser y cada pieza cumple su función.

La prueba esta en este escrito, en este papel y esta pluma, hasta en persona que lo lee. Cada detalle tiene un propósito tras de si.

Bienvenidos al juego caballeros, hay una cordura como botín de esta pequeña apuesta.


Al ya no sentir mas aquel extraño impulso en su mano soltó la pluma, dejándola encima del bloc casi robóticamente sin ánimo alguno de ver que era lo que su subconsciente o lo que fuera hubiera escrito.

-Listo…-dijo secamente aun con la venda en los ojos.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Lun Jun 07, 2010 5:55 am

Mirar el reloj no era una opción, sólo ejercería más presión sobre el momento en sí, y desde luego, eso era lo que menos se necesitaba en aquella habitación. El tiempo pasaba, era inevitable, y se hacía patente en el recorrido que realizaba la cálida tonalidad de la luz del sol, que poco a poco marcaba el final de la tarde y el comienzo de la noche, dando paso a un silencio aun mayor, en el que las palabras no existían, y sólo el ruido ambiente daba a entender la existencia de la vida. No dejaba de preguntarme si aquel muchacho sería capaz de relajarse lo suficiente como para dar rienda suelta a sus instintos psicológicos más primarios. El “experimento” podía resultar tan beneficioso como perjudicial, algo que alimentaba directamente a mi emoción personal. Sabía que mi naturaleza curiosa había sido heredara por parte de uno de mis antepasados más admirados para mí: mi abuelo. Y la idea de recordarlo tanto en los últimos tiempos me preocupaba. Era como si me anunciase la llegada de un mal presentimiento.

Pero dejando de lado esas reflexiones monótonas, realmente, sentía la necesidad inmediata de mirar por encima de la figura del alumno aquel cuaderno, de espiar si se me permitía la opción y verificar de antemano algún tipo de resultado. Que razón tenían pensadores y viciosos sobre que lo prohibido es la llamada de la perdición para el hombre. Tenía que resistir la tentación, pues, si el otro notaba mi presencia cerca, se sentiría inquieto y eso estropearía todo el trabajo. Así que me tuve que conformar con mirarle de reojo desde mi posición alejada para no entorpecer nada. Y a pesar de que mi paciencia era extrema, la escapada del tiempo estaba consiguiendo ponerme nervioso y aun más, cuando no percibía movimiento alguno por parte del otro. Eso anunciaba un fracaso futuro y una nueva búsqueda de ideas para superar el nivel de ayuda que le podía ofrecer y que además, se había convertido en una responsabilidad personal y primordial para mí. Y nunca entraría a debatir si era lo correcto o no, si debía continuar o dejar que otra persona, más o menos profesional, se encargarse de él. Yo mismo había impuesto entre ambos una conexión cuyo origen no debía cuestionarse por muchas razones.

Y como siempre ocurría conmigo, y después de que una extraña sensación invadiera el “espíritu” de la habitación, mi oído recogió el leve sonido que producía una pluma al ser usada con “nerviosismo” sobre una hoja de papel indiferente. Podía casi respirar una tensión poco conmovedora y preocupante alrededor del joven que yacía sumido en un escrito que no lo lograba imaginarme. Evité, en ese preciso momento. cualquier contacto visual porque era necesario no involucrarse y esperar. Y era complicado, muchísimo. No veía el momento exacto en el cual podría palpar los resultados de todo aquel frenético “juego” psicológico.*

-…

Respiré y cerré los ojos, centrándome en el vaivén de la pluma, intentando reconocer alguna palabra escrita a través del deslizamiento de ésta, pero no estaba lo suficientemente concentrado y no conseguía hallar nada claro. Y tal y como había venido el “zumbido”, éste se marcho de repente, dando paso a la voz del otro que ya me avisaba de que había finalizado. Abrí los ojos de golpe y me giré para observarle en silencio unos breves segundos, antes de acercarme y arrebatarle el cuaderno con intriga desenfrenada, aliviado de que se hubiese producido el hecho que tanto anhelaba.

-Ya puede deshacerse de la venda, si lo desea… - fue lo primero que le hice saber antes tan siquiera de fijar mi vista en el bloc.

Comencé a caminar a lo largo y ancho de la habitación portando el objeto, sintiéndome nervioso a la par que preocupado. Era como tener un arma de doble filo entre mis manos, o una broma pesada de un “demente”, o un descubrimiento que atentaba contra las leyes de la razón y lo moral.

-Debo confesarle que por un momento pensé que no iba a conseguirlo. Y no por debilidad, sino porque estas prácticas pueden ser demasiado subjetivas…

Pero, ese instante no podía ser desperdiciado en comentarios personales y por ello, mis ojos se posaron directamente sobre las líneas escritas, leyendo el texto completo con extrema meticulosidad. Y nada más acabarlo, mi cuerpo se detuvo, lejos del alumno y de espaldas al mismo, por completo y por inercia, y mi rostro tomó una expresión de sorpresa total. ¿Qué clase de enigma era ese? Volví a releerlo algo más agitado para asegurarme de que mi mente no me estaba jugando una mala pasada. Y no sirvió de nada porque las palabras y las ideas que generaban eran las mismas. Aquello era simplemente fascinante, ni yo mismo me había planteado obtener una respuesta así del subconsciente de nadie.

-Tres… Y el último nos reta... – susurré bajando el cuaderno.

Podía equivocarme o no debido a mi ignorancia personal, pero lo que acababa de examinar me sugería que el subconsciente de aquel sabía lo que su “dueño” trataba de hacer y que controlaba cada detalle del exterior. Anunciaba una plena conexión entre elementos aleatorios, alejándose de la teoría de las casualidades. Confirmaba el temor y la necesidad de ayuda del patriarca corporal. Incluso, parecía infravalorar las capacidades de éste o del “exterior” ante la aclaración que buscaba. Pero lo mejor de todo, era el juego que nos planteaba. Y ante el cual, no iba a negarme. Sólo había que encontrar el nexo exacto que desarmara su interior. Sólo eso… Había que examinar todos los detalles posibles, hasta el más simple de ellos.

-Soleigh… - sin darle el cuaderno, permaneciendo aun de espaldas. - ¿Qué ha sentido durante todo el proceso?
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Lun Jun 07, 2010 7:46 am

Escuchando la indicación del otro procedió a liberarse de la venda que le impedía la vista dejándola a un lado de el con algo de torpeza. En vez de sentirse liberado al haber logrado por fin parte de lo que había venido a hacer su estado era todo contrario, un nerviosismo latente que hacia que el pulso se le debilitara era lo único que se hacia presente en su interior. Como si acabara de recibir una carta de alguna grave noticia y estuviera dudativo de abrir su contenido. Noto que la mano izquierda le temblaba ligeramente, quiso tomarlo como un hecho normal por el proceso que había llevado acabo además que no era la mano que usaba regularmente para escribir, solo había hecho esa elección para comprobar si eso lo hacia mas efectivo o por lo menos para darle un simbología que ayudara a que el escrito saliera con mas fluidez, de todas formas a la final no parecía que fuera un factor muy importante en todo eso.

Se giro a mirar al profesor que aun mantenía el cuaderno en sus manos, sin dárselo. Tampoco sentía muchas ganas de tomarlo y su reacción no le indicaba nada acerca de que podía haber escrito en el, su curiosidad se armaba en batalla con el nerviosismo de encarar algún lado suyo que no tenia ningún deseo de conocer en su interior. Trago pesadamente antes de responder a su pregunta, manteniéndose lo más sereno que podía.

-Aunque no me guste admitirlo y suene raro de parte mía….he sentido lo que no creí volver a experimentar desde hace ya varios años- hizo una breve pausa meditando sobre aquello que debía confesar, a pesar de estar completamente seguro de ello el estar conciente de su certeza no hacia mas que dejarlo mas intranquilo.

-He tenido miedo…¿Hacia que?, no sabría decirle simplemente es lo único que he sentido al escribir eso.

Miro de reojo lo que apenas alcanzaba a ver del cuaderno, intrigado por su contenido a saber que clase de texto podría tener en el. Considerando la extraña sensación de temor que tuvo por unos instantes que parecieron eternos mientras escribía y sobretodo, aquella inquietante voz que creyó haber escuchado en algún rincón de su mente, podría jurar que seria algo sino incoherente, oscuro y demencial, tal como podía llegar a ser esa cara psicotica que siempre se mantenía oculta, esperando pacientemente a salir apenas el tibio fluido vital de todo ser humano se desparramara por el suelo para entrar en acción.

-También sonara extraño decirle esto, pero no tengo la mas mínima idea de lo que puede haber allí, a pesar de ser “yo” el que lo ha escrito.- Desvió la mirada echándose para atrás las hebras azabaches que le caían en el rostro, en mero gesto de centrar mejor las ideas que sin duda necesitaría mas delante de continuar el proceso. Detallo que la luz se hacia cada vez mas escasa, no se había percatado de cuanto tiempo le había tomado, los primeros atisbos de oscuridad cerniéndose entre ambos no hacían mas que aumentar su propia tensión causándole un leve escalofrió. No era normal, nada de lo que ocurría, no era siquiera la primera vez que ponía su mente en blanco y jamás había tenido una reacción como esa, en la que su subconsciente actuara por el aprovechándose de ese momento de paz interna, parecía que todo formara parte de un macabro proceso, llevando a cabo paso por paso. La mera idea hizo que sacudiera levemente la cabeza, era algo que rozaba la paranoia.

-Quizás hasta sea una mera locura lo que haya escrito –rió entre dientes intentando eludir su propia preocupación- Es la primera vez que me pasa algo así, no es que lo hubiera intentado antes. Pero es muy habitual en mi dejar la mente en blanco, mas por cuestiones de trabajo que otra cosa, por eso esto no me deja de parecer raro en todo aspecto. Pesadillas, mi falta de recuerdos, todo eso…-

Había algo mas, que no quería reconocer y mucho menos mencionar, se había ocupado tan pocas veces en pensar en ese hecho tan atormentante y preocupante de si mismo que le traía recuerdos desagradables acompañados de esa incertidumbre que sabia que nunca desaparecería. La presencia de algo más dentro de si, no tanto algo espiritual como diría un místico evocando a las tan típicas y ficticias posesiones, si no algo más allá, algo que no estaba bien consigo mismo. Y que iba mas allá sin duda de su falta de control hacia la fobia que padecía, pero tal cual como se lo habían dejado claro muchas experiencias pasadas, al no estar completamente “cuerdo” es difícil diferencial entre lo real y lo que no lo es. Bien esa presencia como le había denominado podía ser una mera imaginación suya producto de una paranoia mayor, después de todo jamás se había manifestado algo así…pocos habían sido los testigos de sus arranques y no decían nada al respecto. Solo que era algo que no les gustaría volver a presenciar, pero nada mas, por unos segundos cayo en cuenta que quizás ese mismo miedo que sentía, ellos también pudieron haberlo sentido solo con observarle, y se habían sumido en el silencio ignorando el mal que podía haber mas allá de lo que presenciaban sus ojos.

-Según lo que haya leído creo que podrá sacar conclusiones de cual retorcida puede estar mi mente…-soltó con algo de pesar, subiendo las piernas a la silla para rodearlas con los brazos y dejar su vista estática en la ventana, de algún modo el sentir la calma que se respiraba en el exterior con la noche apunto de caer le tranquilizaba en cierta manera- Antes…escuche a alguien decir, que mi personalidad se desdoblaba bajo ciertas condiciones, pero que era algo incierto, podía ser causado por medicaciones o las condiciones en donde me encontraba –no quería dar muchos detalles, obviando a que hablaba del antiguo hospital donde había permanecido cierto tiempo- Y dado a que no era todo el tiempo no le prestaron mucha atención, pero…

Afirmo el agarre de sus piernas, sin voltear a mirar a su acompañante.

-Creo que con esto que he sentido, creo que no estaban tan equivocados después de todo.- Rió nerviosamente dejo a la elección del otro si el comentario podía ser tomado en broma o por el contrario, ser una revelación bastante seria.
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Vie Jun 11, 2010 2:34 am

-Entonces, es bastante simple. Es usted un demente esquizofrénico paranoide con tendencias psicóticas encargado de preparar toda esta broma pesada.

Confirmé con la más absoluta seriedad, dándome la vuelta de forma repentina y lanzando sin miramiento alguno el cuaderno sobre la humilde estructura de la cama que reinaba en la habitación.

-Me pregunto cuántas veces habrá tenido que oír ese diagnóstico.

Aun aguardando las distancias, me apoyé sobre la fina pared y me crucé de brazos, fijando mis ojos sobre el suelo que se hallaba bajo mis pies.

-Pero eso supondría conformarse con el camino más fácil. Y el “tratamiento” sería de la misma índole. Bastaría con internarle de nuevo en un centro para que estudiasen su caso o básicamente, le “acomodaran” su existencia mediante incesantes cantidades de medicamentos correspondientes, abandonándolo a su suerte.

No conocía todos los detalles sobre la historia del joven, pero si le había oído nombrar el hecho de su estancia en una institución “especializada” en casos extremos como el suyo. Suponía que la experiencia había tenido que ser aterradora por la forma en la que censuraba el tema. Aunque, conociéndome como lo hacía, en algún momento impreciso, me vería obligado a preguntarle determinadas cosas con el fin de obtener algo más de información. Que facilidad tenía para extralimitarme de mis funciones principales, era digno de nombrar.

-¿Por qué no asume lo que es? – quizás, el tono usado no fue el más adecuado dado su dureza, pero era necesario. – Independientemente del resto, yo le he visto disfrutar al máximo cuando su ser “cambia” y “reacciona” dejando de lado su esencia principal. No me malinterprete… Lo que intento exponerle es que… - una pausa nunca venía mal para ordenar pensamientos a explicar. – Le pondré el ejemplo de una película que no sé si le he mencionado antes. – y por fin, mis ojos abandonaron su principal motivo de “admiración” y decidieron vigilar la presencia del otro, aun sentado en aquella vieja silla con esa actitud tan desprotegida. – Resumiendo, el protagonista de esta película destacaba por ser una persona altamente violenta y criminal, sin intención voluntaria de controlar esa naturaleza. Más bien la aumentaba con ciertas “sustancias, la verdad. Solía salir con su banda de “caza” por las noches buscando víctimas inocentes sobre las que saciar sus necesidades. Era alguien a quien había que temer y del cual no había escapatoria. Una noche, tras uno de sus crímenes, las autoridades pertinentes consiguen dar con él y lo encierran en una “prisión”. Allí, el joven se somete a una terapia de reeducación. Al sujeto se le inyectaba un medicamento “especial” que le producía un grave malestar. A continuación, se le mostraban imágenes crudas mientras de fondo se oía una de las melodías de Beethoven, su favorita en particular. La repetición del proceso llevó al chico a asociar el dolor que sentía con la música que oía y con las secuencias violentas que presenciaba. Como resultado final y como consecuencia del mismo, el joven era incapaz de ejercer ninguna muestra desmesurada de violencia ante nadie, ni siquiera para su defensa personal. Incluyendo, además, su rechazo a la música de Beethoven. Pero este cambio en su conducta, que además se reflejaba en su vida personal, le provocaba serios cambios de “identidad” y rebeldías ultraviolentas en momentos puntuales, hasta tal punto que terminó conduciéndolo a su último destino: la locura absoluta.

Al finalizar, tomé un poco de aire recordando cada escena de la película. Había formulado un resumen mínimo, obviando cantidad de detalles, extrayendo sólo aquello que me interesaba para mi nueva teorización sobre el caso que tenía delante de mí.

-Puede que no haya entendido por qué le he narrado esto, pero tiene su lógica, más que nada porque encuentro cierta similitud entre usted y el protagonista de aquella película. Y ahora, retomando y conectando lo anterior con todo esto, he estado pensando e imaginándome la causa principal del problema, he terminado realizándome a mi mismo una pregunta: ¿Será que su “locura” es su propia “normalidad”? No sé, pero podría ser que estuviese intentando luchar contra su propia realidad sin ser consciente de ello y que su subconsciente se esté rebelando ante ello para avisarle. Sé que suena ficticio, pero… ¿Y si lo está enfocando desde el sentido contrario? ¿No se lo ha planteando nunca?

El hombre solía erradicar cada concepto malinterpretado o inmoral sin cuestionarse tan siquiera el por qué se daba y si era necesario para evolucionar o no. Era incomprensible que no entendiese la suculenta conexión que existía entre lo “bueno” y lo “malo”. Aunque claro, ¿quién era el valiente que se dedicaba a designar que conducta o hecho marchaba a un lado o a otro? Y lo mismo ocurría con la locura y la cordura, la normalidad y la irregularidad, y otra larga lista de términos parecidos. ¿Por qué las leyes de la vida se habían formulado de esa manera y no de otra? ¿Por qué debíamos regirnos por razonamientos impuestos por mentes que no tenían a su alcance la verdad absoluta? Estaba claro, pensaba demasiado y todo lo que me rodeaba últimamente sólo aumentaba la presión intelectual de mi cerebro, el cual no daba abasto para originar respuestas concluyentes. Quizás, el monólogo que le estaba relatando al otro pecase de una falta de sensibilidad y racional completa. Pero, a veces, ir contra corriente ayudaba a encontrar soluciones que de otra forma nunca se daban.

-¿Y si los faltos de cordura realmente fuesen los más cuerdos del lugar? – no pude refrenar una pequeña risa nerviosa. – Visualice por un momento… Su “problema”, en general, siempre ha estado hay, ¿no? ¿Y por qué después de nuestras “prácticas” parte de usted ha empeorado sin excusa aparente? A lo mejor es una señal clara de que nos estamos equivocando. ¿No sería mejor adaptarse a ello que continuar luchando en contra? Aunque también puede darse que le hayan manipulado de algún modo… Pero para ser sinceros, me atrae más la primera idea.

No estaba tirando la toalla, ni por asomo, sólo estaba barajando nuevas posibilidades que nos permitiesen abarcar todos los caminos para evitar errores graves con algo tan delicado. Pero no era tan fácil hacérselo entender al otro sin provocarle temor, dudas o en el peor de los casos, gracia y escepticismo. Aparté la mirada del chico para localizar visualmente el bloc aun ignorado por el chico.

-¿Será eso lo que nos intenta transmitir el mensaje que ha escrito o habrá algo más? - la duda siempre cabía y mi “deber” era hacerla notoria. – Soleigh, ¿hay algo más que no me haya comentado? Porque ya no sé qué le asusta más: lo que sabe o lo que desconoce.



(Off: Siento el retraso... ^^)
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Vie Jun 11, 2010 6:22 pm

Una potente carcajada se contuvo en su garganta al oír el diagnostico que tan seca y fulminantemente había lanzado el profesor. Ciertamente tal como decía no era la primera vez que lo escuchaba, había perdido la cuenta ya de cuantas veces había oído ese conjunto de palabras relacionadas con el en diferentes presentaciones, cuadros, posibilidades, siempre acompañados de un buen numero de posibles tratamientos que lo único que lograban era apagar levemente sus funciones cerebrales para evitar cualquier tipo de reacción, una solución momentánea que bastaría para que no diera problemas. Estando conciente y semi-inconsciente el resultado había sido el mismo, algo completamente inútil con lo cual no se había llegado a nada. Quizás su mente estaba tan dañada como los “especialistas” habían dicho pero jamás se enfocaron en hallar una respuesta concreta, o más que eso, entablar la verdadera búsqueda para una solución a la raíz del problema. A pesar de tener tan poca experiencia de vida al tener tan corta edad y desconocer tantas cosas del mundo fuera de todo aquello que su estilo de vida le había permitido conocer, había aprendido algo con todo eso. Nadie, absolutamente nadie buscaría una solución por ti y menos aun cuando ya no poseías nada, si ni siquiera podrías considerar tu propia mente y pensamientos como tuyos por que tu cerebro esta tan inexplicablemente dañado que ni siquiera estaba la opción del razonamiento.

-Entiendo perfectamente lo que quiere plantear- dijo con tono seco y quedo volviendo a estirar las extremidades fuera de la silla, nada como una buena bofetada de realidad para poner bien los pies en la tierra. Saber lo que se es y no es, aunque que fuera algo mas complicado en su condición actual, nunca le habían gustado las cosas fáciles después de todo. Aun si el desafío implicaba un final no muy agradable para si mismo y al mismo tiempo que trataba con un enemigo contra el que las balas, las cuchillas, golpes y el acero no servirían en lo más mínimo. De nuevo se veía las caras con la única existencia que podía desarmarlo completamente, dejándolo casi indefenso ante todo. Que ironías las que le presentaba la vida.

-También me habían explicado antes, bueno no directamente, que existía la posibilidad de que ese “trastorno” ya estuviera allí desde el principio, tal como dice y que lo único que le faltaba para activarse y dar rienda suelta con todo era solo una sacudida lo suficientemente fuerte –estiro el cuello hacia atrás para verle aun estando sentado en la silla, dejando reposar las manos en el borde de esta- Un trauma, quizás…desvelando así todo un cuadro de efectos secundarios, fobias, ansiedad, depresiones y oh…un detonante de acciones violentas, falta de autocontrol y psicopatía. Sangre. No es nada nuevo en realidad, o por lo menos eso dice el concepto psiquiátrico del asunto, si de teoría estamos hablando.

Dejo la silla para apoyarse en la ventana, mirando de reojo el cuaderno que el profesor había aventado a la cama. Comenzaba a hacerse una idea de que podría estar escrito allí y no le hacia falta verlo para adivinar el cinismo de las seguramente intrigantes palabras que se hallaban allí. Tomo un largo respiro del fresco de los indicios de la noche que se visualizaban desde aquel alfeizar.

-La locura siempre yace latente y dentro de una persona, pero se que en mi hay un antes y un después marcados por un punto bastante especifico. Antes de que asesinaran a mi hermana nada de lo que hoy padezco estaba allí, todo estaba regulado por la más absoluta normalidad. Después de allí mi memoria esta llena de huecos que aun no he podido rellenar, hay momentos que no recuerdo con claridad por mucho que me esfuerce.

Su mente estaba dejando de lado el temor para ponerse en una tarea algo más productiva: Analizar. Acostumbraba hacerlo con tantas cosas y en tan diversas situaciones pero rara vez incluyéndose a el mismo. Dada la ocasión y ya que disponía de factores que le facilitarían cada paso para ensamblar el rompecabezas que se estaba armando entre tantas especulaciones, a lo mejor podría armar algo que le ayudase a encontrar cual era el problema como tal o una pista de donde comenzar a buscar, o al como mínimo seria un buen ejercicio para poner en orden su mente a pesar del agotamiento que cargaba encima, el cerebro cargado de adrenalina ayudaba a que todo se realizara de manera mas rápida y eficaz.

Tal pensamiento le trajo un recuerdo que ya había descartado con anterioridad. Volvió a tomar asiento en la misma silla después de abandonar el sitio después de haber tomado el aire suficiente.

-Bien, lo que se tenia hasta ahora era que lo único que me conseguía frenar esos arranque violentos era el vinculo afectivo con ciertas personas, en base a eso creo que la “conciencia” logra prevalecer en esos casos ante la idea de llegar a hacerle daño a alguna persona que aprecie de verdad, y antes de descubrir esto, creame que adaptarme a estas condiciones siempre fue una meta para mi, aunque técnicamente sea imposible luchar contra ello según algunos – señalo mirándolo fijamente desde donde estaba, no consideraba que hiciera falta explicar a que se refería. El que los sentimientos tuvieran mayor voluntad en medio de sus crisis era ciertamente alo que rozaba lo cursi sobre todo en una persona como el, la aversión a volver a experimentar el sentimiento de perdida era a lo mejor el autentico motivo por el cual lograba reprimirse casi por completo. Y aun eso el problema seguía residiendo en su interior conviviendo con esos pequeños instantes de benevolencia que hasta fecha habían sido los victoriosos.- Solo hay dos cosas que hasta ahora no le había comentado, no veía que fuera necesario.

Había algo que había dado por olvidado ya, por conveniencia seguramente, seria confesar que tan lejos lo había arrastrado su propia debilidad al punto en que otros le sacaran provecho. Su estancia en el hospital no había sido nada agradable, pero en su momento era algo que ni el por todos los medios hubiera podido evitar. Lo otro, de haber sido capaz de poseer la fuerza suficiente y no haberse dejado llevar por el decaimiento, la sensación de asfixia había sido volver a su antigua vida sin nadie que estuviera al frente para guiar el primer par de pasos y por sobre todo el hecho de enfrentarse a todos aquellos que apenas la noticia de su reintegración llegara a sus oídos estarían mas que dispuestos a ir por su cabeza, las cosas hubieran sido muy diferentes. Internamente aun maldecía como se habían dado cada uno de los hechos, llegando a reírse de si mismo.

- Cuando salí del instituto volví a mi antiguo “hogar” con el objetivo de mejorar en el oficio y por supuesto continuarlo, aun cuando sabia que era un gran riesgo sumando mis nuevas condiciones. Debido a un par de incidentes al principio, ciertas personas se enteraron muy temprano del pequeño monstruo que puedo llegar a ser con unas cuantas gotas de hemoglobina en frente. Y entre todo ese ambiente, por primera vez me encontré con alguien que no quería mis armas, me quería a mi como arma. Supongo que quería una adquisición exótica en medio de lo que ya era típico entre matones, un niño que aparentaba ser “débil” y que de un momento a otro se transformara en un asesino infrenable, mas eficiente y violento que cualquier sicario en sus filas le fue una idea bastante atractiva.- se dio la vuelta en la silla para poder mirar al otro de frente al bajarse algo el cuello de la camisa, habían un par de cicatrices similares a quemaduras en cada costado de su cuello que solo podían verse desde cierto ángulo, además que ya no eran tan visibles – Correa eléctrica, como la de los perros, algunas dosis de drogas para evitar el agotamiento y aumentar la actividad me mantuvieron cautivo unos meses. Debieron entretenerse bastante viendo como destrozaba a aquellos pobres desgraciados, tal como contaba en la película que menciono, eran victimas para mi –sonrió con algo de amargura volviendo a acomodarse el ropa- Si eso puede considerarse como manipulación ahí tiene algo de información, lo segundo ya se comente anteriormente, mi memoria esta parcialmente incompleta en algunos puntos. Podría ser ese un punto de partida para algo...quizas, lo que ya no puedo recordar es precisamente lo que ahora desconozco-
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Tatsumi Naoka el Mar Jun 15, 2010 10:48 pm

-Un insignificante objeto de “guerra”, ¿eh?

Que llamativo descubriendo supuso la última narración de aquel. De un modo u otro, mis ojos se encendieron discretamente al percibir aquellas modestas cicatrices cutáneas. Y yo, por mi parte, tan ingenuo como de costumbre, pues, siempre había más, siempre… La naturaleza humana nunca iba a dejar de sorprenderme por más que me parase y la analizase por completo. Constantemente existirían detalles como aquel que me descolocarían humanamente. Conceptos como la crueldad y la vejación estaban tan a la orden del día, que era tan horroroso darlo por habitual que siempre se terminaban ocultando tras una capa de leve ignorancia social. Seguía sin entender por qué aquel muchacho podía estar tan “conforme” con su vida después de todo lo que había tenido que soportar. ¿Resignación? Tal vez… Aunque esa respuesta era algo que sólo le competía a él y plantearle dicha cuestión podía suponer entrar en terreno delicado. Y claro, nadie podía decirle a ese joven que se sentara a olvidar cada mala situación vivida, no sólo porque no fuese la mejor solución de todas, sino porque además siempre existía cerca de él una marca, un recuerdo, una señal o algo parecido que alimentaba tanto a su consciencia como a su subconciencia. Convivir con tanta carga “pasional” no debía ser tan simple y a la larga le estaba pasando factura.

-No voy a perder mi tiempo sintiendo lástima o pena ante algo así. Y no estoy insinuando que usted si lo haga. Bastantes dosis de ello habrá tenido ya. Sólo es que estoy comenzando a pensar que nunca se ha sentido como una persona… - me despegué sin mucha prisa de la pared y ascendí por la habitación hasta el escritorio, ocultando mis manos en el interior de los bolsillos de mi pantalón, observando la nota de mi proceso personal a medias. – Hijo, hermano, amigo, amante, vendedor, asesino, paciente, loco, “arma”, monstruo, pesadilla…, pero humano o persona… Mmm… ¿Qué hay de eso? Y no me diga que no ha dejado de “vivir” o alguna chorrada similar, porque una cosa es estarlo y otra sentirse. Y usted suele permanecer en un segundo plano ocasional.

Sus únicos problemas no eran la sangre o su memoria desconcentrada, era su esencia, su propiedad, la diferencia entre lo que hacía y lo que verdaderamente necesitaba. Mas, todas esas ideas eran de gusto personal y de principios reservados. A veces, mis conocimientos básicos de psicología se quedaban pequeños frente a la envergadura enigmática del alumno.

-Hallar una situación relacionada con su “mal” sólo nos puede indicar el principio o el final del asunto, pero la evolución del mismo… - retiré mis manos ocultas y opté por tomar la nota que no había dejado de observar, doblándola en algunos pliegues determinados, cada cual menor que el anterior. - ¿Dónde reside? ¿Qué nos indica cómo debemos preveer el siguiente paso? – y cuando quedó preparada y a través de un ligero movimiento de manos, la nota fue convertida en un montón de minúsculos trocitos que empaparon la extensión de la mesa y todo lo que contenía aquella. – Hay que ir más allá…

Me giré con actitud tranquila y relajada para tomar de nuevo asiento sobre el borde delantero de la cama, quedando de esa forma frente al chico, para mi propia facilidad visual. Tampoco es que hubiese demasiados sitios sobre los que elegir, la verdad… Y es que, en determinadas ocasiones, aquel aposento “moderno” y acorde con el centro se quedaba muy reducido ante la necesidad de aire y comodidad reflexiva.

-Hagamos un poco de recuento partiendo de la base de que su “chiste” siempre ha estado con usted… Digamos que hubo un detonante claro relacionado con su hermana que activó todo su proceso psíquico y su desorden sanguinario, y que tanto su “encierro” hospitalario como su etapa de “mensajero de la muerte” han sido potenciadores neurológicos manipulantes que le han afectado de forma negativa y concluyente hasta llevarnos a este punto. ¿Por qué su memoria se encuentra bloqueada? Bueno, teniendo en cuenta que el estudio de la mente en sí es aun bastante primitivo y que hay cantidad de datos que desconocemos sobre su funcionamiento, puede haber una excusa que justifique ese hecho. Y otra vez, no se trata de nada del otro mundo o algo que nunca haya oído… Verá, al igual que nuestro cuerpo, nuestra mente posee ciertos mecanismos de defensa ante ataques externos que pueden influir de forma peligrosa en nosotros. En este caso, puede que su mente haya bloqueado de forma abrupta recuerdos concretos para conservar su estabilidad emocional y camuflar el dolor u otros sentimientos que le perjudiquen… El trabajo está en encontrar el modo de recuperarlos para entablar soluciones concretas sin olvidarnos de los riesgos…

Apoyé mi brazo derecho sobre una de mis piernas y a la vez, mi mentón sobre ese mismo brazo flexionado, mientras pensaba el modo en el que iba a plantearle mis dos siguientes “pruebas”. Ambas, totalmente bajo mi control pero cuyos resultados no eran específicos y podían ser tan relativos que era imposible anticiparse a ellos. Era una forma de dar a conocer la primera apuesta de un juego que ninguno de los dos había planteado, pero ante el cual no había opción posible de negarse.

-Aun no sé por qué ha decidido acudir a mí para tratar este asunto tan delicado, ni tampoco qué espera que haga por usted o qué piensa que va a conseguir. Pero, lo que sí sé es que no está únicamente aquí para escuchar mis continuos psicoanálisis, ¿verdad? Usted comprende perfectamente que tiendo a implicarme más de lo necesario y que acabaré por sugerirle la puesta en práctica de algún método poco usual. He de decir que ya nos conocemos un poco… Y en efecto, hay dos “experimentos” o “ensayos” que voy a proponerle llevar a cabo. Uno cuestionará su voluntad desde un control y el otro estará enfocado a su memoria. Seguramente, intentará negarse al primero, pero considero que debería dejar a un lado lo obvio y poner a examen su teoría. Me explico… La primera “prueba” consiste en atarle profesionalmente y enseñarle una muestra de sangre, como estará completamente impedido no podrá hacer daño a nadie y de ese modo, comprobaremos su resistencia. Ya sé el motivo por el cual con ciertas personas no ha llegado a la masacre de otras veces, pero Soleigh, sinceramente, no puede depender de un lazo afectivo para acabar con la vida de otra persona. Y siendo más sincero aun, todavía pierde el control con facilidad. ¿Qué pasará cuando dé con una persona inocente y desconocida? No puede ser, tiene que entrenarse de otro modo menos salvaje, tiene que alcanzar el punto exacto dónde ni usted ni nadie salga mal parado, sin depender de tratamientos ni nada más, sólo del poder de su mente. – le sonreí animado antes de darle a conocer la segunda parte. – Y la segunda “prueba” se fundamenta en el uso de la hipnosis. Deberíamos realizar una especie de regresión exacta al momento en el cual considera que su mente se bloqueó y hablar de forma directa con su otro “yo” y ver si así obtenemos algo más de que lo ya hemos conseguido con la “escritura libre”. Realmente, el orden de las pruebas da igual, ahora, lo que no puedo garantizarle son las consecuencias o las respuestas halladas. Todo depende de usted. Y claro, si no se siente seguro o capaz, podemos abandonar el tema aquí y usted podrá marcharse y buscar una mejor ayuda en otras personas….
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Re: La Primera Página...

Mensaje por Soleigh Barosque el Miér Jun 23, 2010 9:12 am

Con cada palabra que escuchaba sus ojos se abrían aun más en una completa expresión de desconcierto, no le extrañaba en lo absoluto las alternativas que se le estaban ofreciendo tomando en cuenta a la persona que se las decía. Sabia que en algún momento al no encontrar respuestas suficientes por medios tradicionales o “sencillos” por así decirlo se vería en la necesidad de optar medidas que ofrecían mayor disponibilidad de información, pero al mismo tiempo unos notables riesgos que hasta para el eran imposibles de ignorar, la parte racional y moral que aun funcionaba según ciertos principios se negaba a gritos dentro de su mente conforme escuchaba una frase tras otra retumbando ruidosamente dentro de su cabeza, empezaba a cuestionar seriamente por que siempre que se buscaba salidas a través de la única persona que se interesaba, lo menos científicamente en el problema y que aun no lo había mandado al diablo, terminaba sumido en un miedo que sobrepasaba su el escaso temor que alguna escasa vez hubiera podido tener sobre su propia seguridad.

No le importaba en lo mas mínimo la cierta frialdad con que trataba cada aspecto del asunto, indagando dentro de cada detalle que su personalidad y su mente soltaba para analizarlo con sagacidad como si de un acertijo se tratara, habían cosas que notaba que aun el mismo había estado ocultando inconscientemente desde hace bastante y algo que le reconocía es que nunca nadie había impuesto tal interés en su persona por lo menos en ese aspecto tan depravado que tenia su parte “psicotica”, temor o aprensión era lo único que había generado hasta ahora en general. Las únicas medidas mas fiables para tratarle antes de su aparición era ponerle orden mediante un buen golpe que lo dejara inconsciente para apagar toda función que su mente pudiera articular en medio de la euforia y la sed de sangre que le asaltaba al ver ese rojizo liquido correr por las heridas de cualquier individuo volviéndole una bestia salvaje que arremetía a reclamar la vida de otros sin preocuparse por distinción alguna. Aun así esa misma frialdad y curiosidad que le impulsaba aun después de todo a involucrarse mas en el asunto, hasta llegar a métodos tan riesgosos era algo con lo que sabia que chocaría en algún momento, tomando en cuenta a lo que había dicho anteriormente sobre cuestionar el que si sentía o no su propia “humanidad” era algo que pocas veces se había planteado, se limitaba a vivir sin mas con cuanto obstáculo o circunstancias el destino le colocara enfrente, siempre con riesgos sin importarle un bledo las consecuencias puesto que no hacían mas que añadirle esa indispensable dosis de emoción y adrenalina que le hacia sentirse “vivo” convenciéndolo de que no aun seguía con vida y que la muerte aun no podía ganarle batalla. Pero al mismo tiempo y por primera vez en mucho tiempo se estaba deteniendo a pensar en impetuosa accion que le había llevado hasta esa situación, incluyendo su aparición en esa habitación para pedirle ayuda a esa persona que ahora se encontraba tan interesada y dispuesta en cruzar la línea que marcaba el riesgo de su propia seguridad. No era la primera vez que se enfrentaba a ese peligro, las ultimas veces la suerte tuvo una amable consideración con ambos evitando que las cosas llegaran a tener un fin lamentable, pero… ¿Esta vez podrían contar con lo mismo?

Exhalo un suspiro al terminar de oír sus propuestas, masajeándose el entrecejo como si con eso las ideas pudieran fluir con más libertad.

-Así como tiene conocimiento de todo lo que conlleva eso también sabrá que el atarme quizás no sea un método de seguridad efectivo conmigo. De todos modos, teniendo en cuenta las pocas alternativas que hay creo que seria lo mas factible, sin embargo esta vez tiene que haber algo diferente que en las otras ocasiones hizo una notable falta- se levanto del silla para llevar una mano al bolsillo trasero de los negros pantalones que solía vestir sacando de su interior la tan recurrida balisong que había sido tan usada para no tan buenos propósitos en ocasiones anteriores, abriéndola con un hábil movimiento de la mano para dejarla lista para ser empuñada sobre la mesa de madera a su lado.

-Si de verdad esta dispuesto a correr con los riesgos que implica la primera “prueba” y aunque no crea que se vaya a ver en la necesidad de hacerlo, en cuanto sienta que represento alguna clase de peligro para usted tendrá que defenderse a toda costa y sin dudar. Solo por esta vez es mejor no tentar a la suerte…- lanzo una mirada de soslayo al arma blanca que ahora reposaba en la tabla, con el brillo implacable de su filo antes de dirigirse hasta donde descansaba el maletín que contenía el violín que había sido descubierto momentos antes por su acompañante y colocarlo discretamente en algún lugar para ponerlo fuera de su propio alcance, no por que temiera que este pudiera recibir algún daño en el proceso, mentalmente y por experiencia también, sabia perfectamente cualquier objeto podía volverse un arma en sus manos mientras estaba en aquel esta. Por lo que era más conveniente resguardarse de todo aquello que pudiera considerarse riesgoso para evitar alguna posible desgracia que ambos pudieran lamentar mas adelante. Por lo menos prefería tener algunos elementos en orden al no saber el orden en el que se llevarían acabo las pruebas, las dos desde su punto de vista le inspiraban casi el mismo nivel de inseguridad, una un poco mas que la otra viendo que su autocontrol ya había sido puesto a prueba con la misma persona, pero en lo segundo era pisar en terreno completamente desconocido para el.

-Se que no hay nada garantizado en cuanto a lo que se pueda encontrar, pero de verdad a estar alturas eso me parece una mejor opción que seguir atrapado en el mismo proceso. A nadie mas le he pedido ayuda con esto, no de la forma en que he llegado a pedírsela a usted sabiendo que no tiene nada que ver con este asunto, tómelo como desesperación o dependencia pero ya estoy harto también de escuchar las mismas posibles soluciones que podría dar cualquier otro, tal como menciono antes cuales son…no me resigno a eso – se encontraba dándole la espalda mirando hacia la puerta como quien se niega a pasar por ella, ya algo le había traído hasta allí con un propósito, si no era posible dar con una solución estando en el interior de esas cuatro paredes pues no quedaba mas que buscar otra salida, pero esta era una oportunidad quizás la única con la que realmente contaba por el momento, admitir esa pequeña dependencia que estaba demostrando por primera vez hacia una persona desde que tenia memoria, era una costumbre mantenerse alejado de la ayuda ajena puesto que jamás presentaba necesidad de pedirla en ningún aspecto, pero esto ya era un caso muy distinto y la persona a quien recurría también. Había visto y detallado cada faceta suya incluyendo las que no disfrutaba mostrar a los demás, solo con eso y ante el hecho de que respetaba cada uno de los detalles que se encontraba bastaban para darle un reconocimiento y por supuesto un respeto particular que no le había dado a muchos- Si esto puede ayudar en algo, pues vale la pena averiguarlo, todo tiene un resultado y algo se puede adquirir de ellos por insignificante que sea...de todos modos ambos mantenemos “especial” con riesgos que otros considerarían una completa locura.

Se viro para quedar frente a el, mirándole fijamente sin mostrar rasgo alguno de preocupación o temor en sus facciones, de nada serviría armar dramas antes de que comenzara.

-No hace falta mencionarle cual es el único detalle que puede preocuparme en este momento, por que sigue siendo exactamente el mismo que le confesé en aquellas oportunidades en que dispuso su vida en mis manos.- Tampoco era necesario andar con rodeos en cuanto al “sentimentalismo” que le escogía por asecharle ante lo que podía pasar.- Por otro lado tiene mi entera disposición en el asunto, despues de todo yo soy el principal interesado. Así que por mi, manos a la obra…- dijo sin mas dando pasos decididos hasta quedar justo frente a el, clavando aquellos verdes ojos en los del otro dándole a entender cuanta seguridad tenia en ese momento para afrontar cualquier percance que pudiera sufrir dentro de aquella silenciosa habitación.

-Espero que sepa bien como hacer nudos ciegos si de verdad esta pensando en atarme como dice…- Ante la ligera tensión, no podía faltar una broma un tanto ácida, para dar por iniciadas las nuevas “pruebas”.
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Re: La Primera Página...

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